Esa pausa obligada, ahora lo vemos con claridad, tiene su cometido. Además de emplearse para escuchar la radio, podcasts o hacer llamadas de teléfono, por ejemplo, también es un importante marcador de la transición entre trabajo y hogar y, por extensión, entre las identidades como empleados, por una parte, y madres, padres, esposo o amigos por otra.
Si teletrabajas, es posible que tus identidades explosionen varias veces al día, como me ocurrió recientemente cuando mi hija pequeña apareció disfrazada de unicornio en una clase por Zoom.
¿La solución? Como la vuelta al trabajo presencial no parece estar a la vuelta de la esquina, la propuesta que se extiende para evitar el burnout (o quemarse en el trabajo) es simular la antigua rutina de desplazarse o #FakeCommute. “Proponemos crear un desplazamiento simulado como intervención,” dijo Anna Cox, profesora de la University College en Londres (Reino Unido).
"Temprano para un #fakecommute para ver madrugar y colocar mi cabeza para otra semana de teletrabajo", señala Jan Jonker en Twitter.
"Participar en un 'viaje pretendido al comienzo y al final del día no solo brinda la oportunidad de incorporar algo de actividad física en tu rutina diaria, sino que también permite hacer la transición entre las partes de la vida laboral y no laboral", dice Cox en el Evening Standard.
Este viaje puede consistir en una caminata en un parque o por las calles que rodean tu casa después del desayuno y antes de comenzar a trabajar, trotar o andar en bicicleta. Y al regresar a casa sentarte directamente en el escritorio en lugar de aprovechar para hacer la colada.
Si tienes perro ya tienes excusa para pasear. En casa, y aunque no haría falta, mi esposo como yo llevamos a nuestra hija pequeña (el pequeño unicornio) al colegio todas las mañanas, y aprovechamos para conversar con otras madres y padres.
La clave está en convertirlo en un hábito y, si es posible, incorporar otros elementos, como socializar o hacer ejercicio.
Otros trucos que pueden resultar útiles para sobrevivir el teletrabajo:
Cuando la mejor terapia es un paseo entre los árboles
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Un árbol marca la diferenciaUn simple árbol en medio de la ciudad puede marcar la diferencia y tener efectos positivos en los viandantes, según
un reciente estudio que documenta el vínculo entre la exposición a la naturaleza y el bienestar. La investigación es llamativa porque no se refiere a acampadas, ni largos paseos por el campo, sino a algo tan simple como el beneficio que producen las plantas de casa, los pájaros o el sol a través de la ventana de nuestro hogar.
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Déficit de atención por naturaleza
Este término fue acuñado hace unos años por el periodista y escritor Richard Louv, preocupado por el impacto negativo que la creciente desconexión con la tierra tiene en nuestra mente y cuerpo. Las salidas al campo han constituido un remedio clásico para las enfermedades psiquiátricas, pero ahora se plantea de otra manera: alejarse de la naturaleza es lo que crea trastornos como la hiperactividad o la obesidad, argumenta Louv.
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Little Child's Hands Digging in the Mud
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El derecho de los niños a experimentar la naturalezaNumerosos estudios han probado las ventajas para la salud mental y física, la cognición, la habilidad para aprender e incluso para la productividad del contacto con la naturaleza. Los efectos son tan positivos que, en 2012, en su congreso mundial, la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza aprobó
una resolución por el derecho de los niños a experimentar la naturaleza.
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Si alguien te da a elegir entre 10,000 dólares o diez árboles, escoge los árboles Esta es la comparación que hacen los autores de un estudio de Toronto (Canadá) que muestra cómo los barrios con árboles son más saludables. Concretamente,
tener diez o más árboles en el vecindario mejora la percepción de la salud de forma comparable a como lo haría disponer de 10,000 dólares extra (la percepción de la salud es un factor subjetivo, pero los autores señalan que correlaciona fuertemente con las medidas objetivas de salud). “La gente ha descuidado las ventajas psicológicas del medioambiente para la psique”, señala
Marc Berman, psicólogo de la Universidad de Chicago y director del estudio.
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Desde la ventana del hospitalEn 1984,
en uno de los más tempranos y llamativos estudios, el investigador Roger Ulrich observó cómo los pacientes que se estaban recuperando de una operación quirúrgica de vesícula en un hospital de Pensilvania recibían el alta un día antes y pedían menos analgésicos para el dolor si desde la ventana de su habitación veían unos árboles, frente a aquellos que sólo podían contemplar una pared.
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Salir a la naturaleza mejora el estado de ánimoGregory Bratman, de la Universidad de Stanford, en California, reveló cómo los voluntarios que caminaban por una zona verde del campus
se mostraban más atentos y felices que aquellos que lo hacían, durante un tiempo equivalente, en una zona con tráfico denso.
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¿Por qué altera el parque el estado de ánimo? Una de las razones es que la naturaleza reduce nuestra tendencia a rumiar las cosas, ese estado mental en el que no paramos de pensar en todo lo que puede ir mal, como un disco rayado. Esa es, en esencia, la conclusión de
otro estudio que examina los mecanismos neurológicos que se producen cuando estamos en la naturaleza. “Salir a la naturaleza podría ser una forma fácil y casi inmediata de mejorar el estado de ánimo”,
resume Bratman.
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Shinrin-yoku, baños de bosque
Desde 1982 Japón hizo que la práctica del shinrin-yoku, o “baños de bosque”, forme parte de su programa de salud nacional. El objetivo es que la gente conecte con la naturaleza de la forma más natural.
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Más gente en el campo que en la ciudadEn 2008, por primera vez en la historia, había
más gente viviendo en las ciudades que en el campo. Y
un estudio de ese año encontró que el porcentaje de americanos que participan en actividades al aire libre como pescar o acampar ha decrecido un 1% al año desde finales de los 80.
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La ecoterapia frente a lo virtual
Nuestras experiencias tienden a ser más virtuales que reales y eso tiene consecuencias negativas para la salud, como el incremento del estrés. Por esta razón, la “ecoterapia” es un campo de estudio en ebullición. Lo que recomienda, en esencia, es muy simple: nos conviene caminar descalzos en la tierra y consumir menos Netflix.
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