El expresidente Bill Clinton dijo célebremente que podía sentir el sufrimiento de los votantes respecto a la economía. Sin embargo, hoy en día, cuando se trata de preguntas sobre los altos precios, el presidente Donald Trump insiste en que el sufrimiento es suyo.
"Me atacaron con la asequibilidad, y esa es la primera vez que escucho usar esa palabra", se quejó en Nebraska a principios de este mes.
La Casa Blanca deja que el vicepresidente JD Vance adopte un tono más suave. El mes pasado en Texas, admitió que «hay gente ahí fuera que está frustrada por el ritmo del progreso". Y durante un cabildo abierto (town hall) de CBS News el sábado, Vance declaró: "Reconozco que los precios de la gasolina están demasiado altos ahora mismo» y «estamos trabajando en ello".
Dependiendo de qué republicano esté hablando, los estadounidenses obtienen una perspectiva diferente sobre cuán mal están las cosas con la economía. Trump afirma que "la edad dorada de Estados Unidos ha llegado". Vance camina por la cuerda floja para demostrar que sabe que los votantes sienten la presión económica, al tiempo que sigue vendiéndoles la agenda de Trump.
Esta discrepancia se produce en un momento en que la confianza de los estadounidenses en la economía cayó este mes a su nivel más bajo en más de una década, la tasa promedio de hipotecas a largo plazo en EEUU subió este mes a su nivel más alto en casi tres años y la tasa de desempleo aumentó el mes pasado.
Datos económicos recientes publicados este mes muestran que los altos precios de la gasolina están intensificando la inflación, y que el petróleo y el gas más caros han comenzado a encarecer los precios en otros sectores de la economía.
Aunque la mayoría de los partidarios de Trump no lo culpan, algunos reconocen que la inclinación del presidente por la oratoria de ventas puede no dar en el blanco.
"Creo que exagera las cosas", comentó Conda Little, una jubilada de 76 años que fue a ver a Trump a Dalton, Georgia, el viernes. "Creo que Vance es más realista".
Little toma al pie de la letra la promesa del presidente de que logrará una victoria sobre Irán de una manera que beneficie a los consumidores estadounidenses en casa. No obstante, señaló que es imposible negar las consecuencias del conflicto.
"Todo el mundo está muy molesto con la gasolina" y "los comestibles están por las nubes", indicó. "Es difícil. Es realmente difícil», añadió, y apuntó que «la gente necesita escuchar la verdad".
"Necesitamos hacer más"
Trump es reacio a reconocer las preocupaciones. A principios de este mes dijo a los periodistas que se otorga "una A+ en el gobierno, en economía, en todo". Asimismo, ha descartado las inquietudes sobre los altos costos, argumentando que las preocupaciones sobre la asequibilidad son un "engaño".
"Estamos en la edad dorada de Estados Unidos. Así que nuestra nación está mejor que nunca", dijo a una multitud en Kentucky el sábado, mientras hacía campaña a favor de candidatos republicanos.
Ocasionalmente, Trump ha reconocido que los precios de la gasolina son altos, pero lo ha calificado como "un pequeño precio a pagar" para mantener seguros al país y al mundo con la guerra en Irán.
El mensaje discordante de Trump frente a una de las principales preocupaciones expresadas por los votantes de cara a las elecciones de mitad de periodo pareció intensificarse debido a su fijación con embellecer Washington y construir un gran salón de baile en la Casa Blanca.
Durante una visita este mes a un rincón de Arizona con dificultades económicas, deleitó a la multitud con la historia de cómo terminó consiguiendo un jet de lujo regalado por Catar para usarlo como el Air Force One.
Vance, en sus recorridos por el país, se apresura a afirmar que la administración tiene más trabajo por hacer.
Para culpar a otros, el vicepresidente suele señalar que los predecesores demócratas de su administración dejaron al país en un hoyo tan profundo que necesitan más tiempo para salir de él.
Para mostrar empatía, a menudo hace referencia a su propia experiencia creciendo en una familia de clase trabajadora en una localidad del Cinturón del Óxido (Rust Belt). Esto difiere notablemente de Trump, quien proviene de una familia adinerada, es multimillonario e incluso bromeó durante sus discursos del viernes y sábado diciendo que si la gente almuerza en su club de Mar-a-Lago, "por 5,000 dólares, recibirán una hamburguesa y un postre pequeño".
Durante el cabildo abierto de CBS News transmitido el sábado, Vance expresó: "Crecí en una familia de clase trabajadora. Cuando los precios de la gasolina estaban altos, sé que eso hizo sufrir a mi abuela, y estoy seguro de que ustedes están batallando con ello de diversas maneras".
Cuando el moderador le preguntó sobre el mensaje mixto que él y Trump transmiten sobre la economía, Vance respondió que Trump hablaba de las nuevas inversiones que están llegando al país, pero matizó que los cambios toman tiempo.
"Necesitamos hacer más y ciertamente podemos hacerlo mejor", reconoció.
Muchos partidarios de Trump confían en su discurso
Algunos votantes afirmaron que la visión optimista de Trump sobre la economía los aleja, como Santiago Rodríguez, un estudiante universitario de Texas de 19 años que votará por primera vez este año.
Rodríguez, quien asistió la semana pasada a un mitin de campaña del candidato demócrata al Senado James Talarico, señaló que consideraría votar por un republicano, pero no mientras Trump esté al mando, ya que no comprende el alto costo de vida para los estadounidenses.
"Creo que está desconectado de la realidad; considero que nunca ha visto lo que es un día real para un texano o para cualquier persona en general que pertenezca a la clase trabajadora", opinó Rodríguez.
Los partidarios más fieles de Trump no tienen ningún interés en culpar al presidente por los altos precios.
Cindy Massengill, de 67 años, quien acudió a ver a Trump a Dalton, Georgia, aseguró sentir que él está haciendo su mejor esfuerzo.
"Estoy segura de que ha hecho más que cualquier otro presidente después del desastre que nos dejaron Obama y Biden", afirmó.
Mary Bunker, una republicana de 67 años que asistió al mitin de Trump el lunes cerca de Wichita, Kansas, relató que trabaja en varios empleos, entre ellos como mesera y conductora de DoorDash.
Ella siente la presión de los altos precios de la gasolina, pero le agradan las exenciones fiscales que Trump promulgó el año pasado y no reprueba la forma en que habla sobre las preocupaciones económicas.
"Pienso que es un muy buen empresario", opinó Bunker. «Ha estado en los negocios durante mucho tiempo, así que creo que sabe de lo que habla".