A unas semanas de las elecciones de medio término donde se definirá la continuidad de los republicanos en el Senado y la Cámara de Representantes o el dominio de los demócratas, la maquinaria política de Estados Unidos mantiene su mirada en una fuerza silenciosa que durante varias décadas fue vista como minoría, pero que hoy reclama su protagonismo: el latino y su voto.
En las próximas elecciones del 3 de noviembre, el padrón de votantes elegibles de todo el país es de 250 millones de personas, de acuerdo con registros de Pew Research Center. El análisis realizado por la organización indica que, del total de electores con edad para hacerlo, 39 millones son hispanos, la fuerza electoral que desde 2002 ha crecido hasta convertirse en la segunda del país.
Desde las elecciones de mitad de mandato de 2022, el número de votantes con descendencia hispana aumentó 5.2 millones, superando a los negros (1.6 millones) y asiáticos (2.5 millones), de acuerdo con el Pew Research Center.
El voto que puede inclinar la balanza
Aunque históricamente las elecciones intermedias suelen tener una baja participación, especialistas consideran que se puede revertir la tendencia por la agenda migratoria, así como por la economía que afecta a los votantes.
Especialistas consultados por N+ Univisión consideraron que el voto hispano puede marcar una diferencia en estados clave donde su presencia es amplia, e incluso superior a la de los blancos. Aunque históricamente se ha inclinado por temas migratorios al momento de votar, al paso de los años las necesidades han cambiado dependiendo del estado donde habitan, por lo que las preferencias pueden ser distintas.
“El voto latino ha migrado de un esquema demócrata a uno republicano, pero eso puede cambiar dependiendo de las diferentes relaciones que tiene este partido con la comunidad latina. No es lo mismo hablar de Florida, que hablar de Illinois, Nueva York, Los Ángeles, Texas”, comenta el internacionalista Adolfo Laborde.
“Su voto sí puede marcar tendencia. Los dos estados más importantes para las elecciones presidenciales son Texas y California, y ahí el peso del voto hispano es muy importante. Según el Pew Center, hay alrededor de 45 millones de personas en Estados Unidos que tienen alguna relación con México”, comenta Javier Oliva, doctor en Ciencia Política con Maestría en Estudios Latinoamericanos.
La fuerza joven que reconfigura el mapa electoral
Laborde mencionó que en los últimos años el voto latino migró de un esquema demócrata a uno republicano, una situación que puede revertirse por la falta de continuidad en los apoyos anunciados por los republicanos.
“Este movimiento del grupo hispano, que no es homogéneo, hacia el apoyo al Partido Republicano, debido a que existían proyectos y programas para la comunidad hispana, se está modificando. Esto ocurre porque ha habido una serie de políticas restrictivas y una afectación a los intereses latinos que pueden cambiar la inclinación del voto,”, explicó Laborde.
Distintos estudios han mostrado posibles resultados para uno y otro partido a partir de mediciones donde el voto latino se convierte en decisivo.Los resultados indican cambio del voto en el electorado que hace dos años respaldó a Trump.
Aunque los hispanos no son la mayoría del electorado, en algunos estados o zonas, de acuerdo con registros del Pew Research Center, su presencia puede ser decisiva en:
Nuevo México: 43.3%
California: 33%
Texas: 32.3%
Arizona: 25.4%
Florida: 22.6%
Nevada: 22.2%
Nueva Jersey: 17.2%
Nueva York: 15.7%
El análisis realizado por el Pew Research Center muestra que el crecimiento del electorado hispano proviene de jóvenes latinos nacidos en EEUU que cumplen 18 años y alcanzan la mayoría de edad para votar cada año. En el caso de los adultos, el 77% nacieron en Estados Unidos, mientras que el 23% son ciudadanos naturalizados.
Economía y migración, temas primordiales de los hispanos
En estos comicios, los especialistas consideran que la política migratoria y la economía serán un factor en la votación del próximo 3 de noviembre.
“Sin duda, incluso en ciudades donde el voto anglosajón es determinante, también se han manifestado claros rechazos. Ahí tienes el 1 de enero de este año, cuando tomó posesión el alcalde de Nueva York, un demócrata, y juró no sobre la Biblia, sino sobre el Corán”, explica Javier Oliva.
El internacionalista Adolfo Laborde considera que el tema migratorio es primordial para los recién naturalizados o los que están en proceso, mientras que para los de segunda o tercera generación, el empleo o la inflación son su prioridad.
“En algunos estados pueden llegar a marcar una diferencia clara, pero en otros no”, dijo Laborde.
Además, el factor de la guerra con Irán, los escándalos políticos, así como el ofrecimiento de 5,000 dólares para cada elector si los republicanos conservan ambas cámaras, son otros factores que pueden marcar tendencia y llevar a una participación más alta que en elecciones intermedias anteriores.
El ensayo para 2028
A unas semanas de los comicios, el voto latino toma relevancia al ser una fuerza que puede marcar tendencia, pero principalmente, un primer ensayo de lo que puede representar en las elecciones del 7 de noviembre de 2028.
“Este proceso puede ser como que un termómetro para lo que se puede esperar en las elecciones siguientes”, señala Laborde.
“Claro que va a ser un termómetro, indudablemente. Y más con declaraciones como las de esta semana de Donald Trump de que Los Ángeles o San Francisco podrían ser el costo que tendría que pagar Estados Unidos por la guerra contra Irán. Pues evidentemente son ciudades progresistas, no de liberación sexual. Esto lo van alejando gradual pero consistentemente del voto en esos estados tan importantes”, considera Javier Oliva.