Christa Pike, la mujer de Tennessee que sobrevivió al intento del estado de ejecutarla con pentobarbital, volvió a caminar con ayuda y pudo comer por primera vez desde que fue trasladada a un hospital, aunque todavía enfrenta lesiones graves y problemas de confusión mental, informaron sus abogados.
Christa Pike, de 50 años, dio sus primeros pasos el miércoles, ocho días después de que el estado de Tennessee intentara matarla con dos dosis de inyección letal. De acuerdo con Associated Press, fueron pasos limitados y necesitó asistencia para desplazarse. Sus abogados también informaron que pudo comer por primera vez desde que fue hospitalizada.
La recuperación, sin embargo, está lejos de haber terminado. Stephen Ferrell, uno de sus abogados, dijo a la BBC que Pike puede caminar únicamente distancias cortas dentro de su habitación y que sus brazos resultaron gravemente afectados, al grado de que todavía tiene muy poco movimiento en ellos.
El abogado describió su estado mental como una mezcla de avances y dificultades. Dijo que Pike está relativamente lúcida en algunos momentos, pero también se encuentra "foggy", es decir, mentalmente nublada o confundida: puede perder con facilidad el hilo de sus pensamientos y olvidar hacia dónde se dirigía. Ferrell advirtió además que todavía existe la posibilidad de que algunas de las lesiones sean permanentes, aunque por ahora no se puede determinar cuáles serían sus secuelas.
La evolución representa un cambio drástico respecto de los primeros días posteriores al intento de ejecución, el 30 de septiembre. Pike permaneció inconsciente y conectada a un ventilador, y sus abogados llegaron a creer que había sufrido muerte cerebral y que el soporte vital sería retirado. Sin embargo, el martes despertó inesperadamente y comenzó a hablar.
Cuando recuperó la conciencia, sus primeras palabras, de acuerdo con lo que sus abogados dijeron que les fue relatado, fueron: "¿Dónde estoy?" y "¿Quién eres?". Posteriormente, su equipo legal informó que estaba consciente de que el estado había intentado ejecutarla y que se encontraba enojada y confundida por lo ocurrido.
Pike también preguntó por integrantes de su equipo legal y por la familia de Colleen Slemmer, la joven por cuyo asesinato fue condenada a muerte. Sus abogados dijeron que la mujer continúa enfrentando una recuperación sin precedentes después del procedimiento fallido.
Además de las lesiones en los brazos, los abogados habían informado que Pike padecía neumonía, tenía un coágulo sanguíneo en uno de sus brazos y había tenido dificultades para tragar. Sus manos y brazos estaban severamente inflamados después de recibir las inyecciones.
El caso de Pike es extraordinario dentro de la historia de las ejecuciones fallidas en Estados Unidos: el Death Penalty Information Center (DPIC) señala que es la primera persona conocida en la era moderna de la pena de muerte estadounidense —desde 1976— que ha sobrevivido después de que se le administraran los fármacos de una inyección letal.
¿Qué pasó durante el intento de ejecución de Christa Pike?
El 30 de septiembre, Tennessee intentó ejecutar a Pike en la prisión Riverbend Maximum Security Institution, en Nashville. El estado le administró dos dosis de pentobarbital, el único fármaco contemplado en el protocolo vigente de inyección letal de Tennessee. Sin embargo, Pike no murió y fue trasladada en ambulancia a un hospital.
De acuerdo con documentos presentados por sus abogados y testimonios de periodistas que presenciaron el procedimiento, hubo dificultades para establecer la vía intravenosa. Los abogados sostienen que el medicamento pudo haber entrado en el tejido de sus brazos en lugar de llegar adecuadamente al torrente sanguíneo; ambos brazos terminaron hinchados, quemados y con ampollas. Las autoridades estatales, por su parte, han dicho que siguieron el protocolo establecido.
El intento de ejecución ocurrió después de una jornada de disputas judiciales. El Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito había ordenado temporalmente, esa mañana, suspender la ejecución para revisar argumentos presentados por la defensa, pero la Corte Suprema de Estados Unidos levantó esa suspensión horas después y permitió que Tennessee procediera ese mismo día.
A los 18 años, Pike había sido condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, ocurrido en 1995. Slemmer, de 19 años, trabajaba en el mismo programa Job Corps de Knoxville que Pike.
Pike fue declarada culpable de asesinato en primer grado en 1996 y condenada a muerte; su entonces novio, Tadaryl Shipp, también fue condenado por su participación en el crimen, pero recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional porque tenía 17 años al momento del crimen.
La fallida ejecución provocó además que el gobernador de Tennessee, Bill Lee, cancelara la otra ejecución que estaba programada para este año y ordenara una revisión independiente para determinar si se siguió el protocolo y si son necesarias modificaciones en el procedimiento.
Mientras Pike continúa hospitalizada, un juez de Tennessee ordenó al estado conservar las pruebas relacionadas con el procedimiento, incluidos los medicamentos, jeringas, líneas intravenosas, fotografías, grabaciones, testimonios y documentos sobre posibles fallas o complicaciones durante la ejecución.
Por ahora, sus abogados sostienen que Pike enfrenta un largo proceso de recuperación y que todavía no es posible saber qué secuelas físicas o cognitivas permanecerán. Tampoco está definido qué ocurrirá con su condena a muerte después de que sobrevivió al procedimiento.