Millones de estadounidenses que compran medicamentos baratos en Canadá podrían perder pronto el acceso a ellos cuando entre en vigor una norma aduanera a finales de este mes, un cambio que ha desatado la oposición de demócratas y algunos republicanos, en un momento en que el costo de vida es uno de los temas principales para los votantes de cara a las elecciones legislativas.
La norma se aplica a una amplia variedad de productos más allá de las medicinas y tiene como objetivo cobrar aranceles y prevenir la entrada de drogas ilícitas a Estados Unidos. Surge en un momento en que el presidente Donald Trump ha hecho de la reducción de los precios de los medicamentos un objetivo prioritario para abordar los disparados costos de la atención médica, y los críticos afirman que la medida perjudicará a los pacientes que buscan medicinas asequibles.
“Este tema es una cuestión de vida o muerte para mí”, dijo Susan Hooper, una residente de Toledo, Ohio, de 75 años, quien ha usado oxígeno durante 14 años y toma diariamente dos medicamentos adquiridos a través de una farmacia canadiense que no están disponibles en EEUU.
La norma de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU. (CBP, por sus siglas en inglés) se enfoca en la exención de minimis, la cual permitía anteriormente que los envíos con un valor inferior a $800 pasaran por la aduana con mayor facilidad. A partir del 22 de octubre, esa exención quedará suspendida indefinidamente, y los medicamentos enviados por correo desde fuera de EEUU requerirán datos adicionales y una garantía de fianza.
La norma impone tarifas adicionales y requisitos de registro a las compras de bajo valor que antes ingresaban a EEUU libres de aranceles —desde textiles hasta juguetes—, pero las personas que podrían sufrir el impacto más significativo son aquellas que compran sus medicamentos baratos al otro lado de la frontera.
Y aunque la medida no está dirigida específicamente a los medicamentos canadienses —sino al correo internacional en general—, la consecuencia práctica podría ser retrasos, rechazos o una dificultad sustancialmente mayor para recibir las entregas de sus medicamentos.
Aproximadamente 2.3 millones de estadounidenses compran sus medicamentos en el extranjero, según un estudio de 2020 realizado por JAMA Network.
Trump ha colocado los precios de los medicamentos en el centro de su estrategia de salud
La administración Trump ha priorizado la reducción de los precios de las medicinas en su intento por demostrar a los estadounidenses que está abordando el aumento de los costos. Trump, republicano, ha pactado múltiples acuerdos de medicamentos basados en la cláusula de "nación más favorecida" con empresas farmacéuticas y ha lanzado el sitio web de descuentos en medicamentos TrumpRx, entre otras medidas.
Datos federales de este verano mostraron que los precios de los medicamentos con receta en EEUU bajaron un 3.1% en comparación con el año anterior, la caída interanual más pronunciada desde 1963. Trump ha intentado atribuirse el mérito de este marcado descenso, pero el panorama real es más complejo y los expertos afirman que factores más allá de las políticas del presidente probablemente contribuyeron en mayor medida a la baja.
Los defensores afirman que la norma perjudicará a los pacientes que buscan medicinas asequibles.
Ken Hunter, director ejecutivo de la Campaign for Personal Prescription Importation (Campaña para la Importación Personal de Medicamentos con Receta), organización que aboga por los estadounidenses que acceden a medicinas canadienses, señaló que aquellos que han disfrutado de los precios más bajos de la frontera norte podrían no beneficiarse de las medidas de Trump sobre el precio de los medicamentos.
“Se ha hablado mucho de bajar los precios de las medicinas, pero en muchos casos no cubre todos los medicamentos para todas las personas ni para todas las afecciones”, afirmó.
Hunter advirtió que los costos se dispararán para ciertos medicamentos, tras un estudio realizado por su organización en agosto sobre 10 de las medicinas importadas de Canadá más comúnmente recetadas.
Citó el caso de Eliquis, un anticoagulante recetado que se utiliza para prevenir y tratar peligrosos coágulos sanguíneos. Un suministro para tres meses de 180 pastillas de 5 mg costaría $565 en una farmacia canadiense por correo. Ese mismo medicamento costaría aproximadamente $1,017 en la división de farmacia de Amazon o $1,029 a través de GoodRx.
“Muchos de nuestros miembros me han llamado diciendo: ‘No sé qué voy a hacer’”, dijo Hunter. “Realmente necesitamos que alguien dé un paso al frente y diga: ‘Es necesario detener esto’”.
Allison Schuster, vocera de la Casa Blanca, declaró en un comunicado que Trump “sigue dedicado a reducir el costo de los medicamentos recetados”, citando los acuerdos de nación más favorecida.
“La administración Trump continúa trabajando para garantizar que los estadounidenses tengan acceso a medicamentos de bajo costo en todos los ámbitos”, afirmó Schuster.
Demócratas y algunos republicanos expresan preocupación
La administración Trump podría retirar la norma, modificarla o decidir no aplicarla. Legisladores de ambos partidos han exigido respuestas sobre cómo protegerá el gobierno el acceso a una atención médica asequible para las personas que obtienen sus medicinas al otro lado de la frontera.
Tres congresistas republicanos de Florida escribieron una carta a la administración el mes pasado expresando su preocupación por cómo afectaría la medida a sus partidarios, quienes, a diferencia de los residentes de los estados fronterizos, no pueden viajar fácilmente a Canadá para comprar los medicamentos.
Florida ha diseñado de forma independiente un programa de importación de medicamentos recetados desde Canadá con la autorización del gobierno federal, pero esa iniciativa se ha estancado.
Aduanas y Protección Fronteriza y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) “deben garantizar que los residentes de Florida que solo buscan un alivio frente a los altos precios de las medicinas no se vean afectados involuntariamente por la norma”, señala la carta firmada por los representantes de Florida Aaron Bean, Gus M. Bilirakis y C. Scott Franklin.
Un grupo de más de 70 demócratas envió la semana pasada una carta a los funcionarios de salud y de control migratorio, pidiéndoles que detengan la nueva norma a menos que puedan ofrecer garantías de que los medicamentos con receta destinados al uso personal podrán ingresar a EEUU.
“Los estadounidenses no deberían perder el acceso a medicinas asequibles simplemente porque el gobierno tenga mejor información sobre los paquetes que entran al país”, decía la carta.
Representantes de CBP no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Pacientes afirman que los aranceles ya han encarecido sus precios
Hooper, quien padece alergias severas a medicamentos, afirmó que sus medicinas ya han subido de precio desde que la administración Trump impuso aranceles adicionales a Canadá en agosto.
Explica que la Teofilina, un medicamento que relaja sus vías respiratorias y que compra en Canadá, solía costar $85 con envío incluido. Ahora cuesta $141 debido a los aranceles. Y su broncodilatador Foradil para el asma, que antes costaba $151, ahora cuesta $273.
Hooper dijo que buscará la manera de salir adelante a pesar del cambio. Hasta entonces, confesó que ha estado apresurándose para hacer provisiones.