Una mala idea y la errónea concepción de conseguir dinero fácil, lleva a Conchita, una mujer trabajadora y dedicada a sus nietos, a involucrarse con el mundo del hampa en Miami.
Convencida de que después de entregar algunos kilos de droga iba a recibir su pago y a irse tranquila para su casa, se lleva la gran sorpresa de que la justicia norteamericana, enterada de su pequeño delito, no le iba a permitir seguir llevando la apacible vida que llevaba trabajando como conductora de una empresa de entrega de mercancías.
Lo que no se imagina Conchita es cómo esa justicia le va a pedir que salde sus cuentas con el estado. A los 75 años se descubre trabajando como una informante, tratando con delincuentes, llevando droga de un lugar a otro y cumpliendo las órdenes de un agente de la DEA.