Elmis Sánchez vive con su esposa y sus siete hijos en un apartamento en el condado de Los Ángeles, sin embargo desde hace dos días la vida de su familia ha estado literalmente en la oscuridad ya que, de acuerdo con Sánchez el dueño de la vivienda cortó la energía eléctrica.
“Muy afectados, como puede ver tenemos la leche de los niños ahí en hielo y eso ha sido durante los tres días”, dijo la esposa de Sánchez mientras muestra los productos perecederos que deberían estar en el refrigerador.
De acuerdo con Sánchez, la falta de electricidad se debe a una represalia por parte del dueño de la casa ya que no recibió el pago de la renta a tiempo.
“Nunca me avisó que me iba a cortar la luz, la cortó de un día para otro, y recuerde que para conectar la luz son de un día a cinco días”, cuenta Sánchez.
Sin embargo, Sánchez asegura que lleva dos años trabajando para el dueño de la casa donde vive y que tuvo un accidente realizando una tarea que él mismo le pidió por lo que no pudo laborar durante un mes ni conseguir el dinero del arriendo.
“Se cortaron dos tendones de mi mano izquierda”, cuenta Sánchez. “Durante ese tiempo no pude trabajar como por mes y medio”. A pesar de que el accidente ocurrió realizando una labor que su dador de trabajo y dueño de la casa le pidió, Elmer asegura que en lugar de ofrecerle flexibilidad de pago lo amenazó con reportarlo con el Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).
“El día de mañana yo te llamo el trabajo social e inmigración para que te deporten”, dijo Sánchez. Es por eso que sus siete hijos no fueron a la escuela pues no quieren correr el riesgo de llegar a la casa y no encontrar a sus padres.
“Da una angustia, te da una ansiedad, entonces por ese mismo miedo hasta le avisé a mis compañeras que tal vez no iba a la escuela por estas razones y que le explicaran al maestro”, dijo Katherine Chinchilla, una de las hijas.
Derechos de los inmigrantes
Elmis tiene la protección del condado de Los Ángeles por las amenazas que dice haber recibido.
“El dueño no puede tomar represalias personales para obligar al inquilino a que desaloje sin seguir ese proceso legal“, dijo Rigoberto Reyes, del Centro de Atención al Migrante del Condado de Los Ángeles.
Elmis Sánchez ya entabló una queja contra el dueño de la vivienda.
El no tener dinero para la renta o el no tener documentos migratorios no hace a un inmigrante delincuente. Es por esto que es importante conocer sus derechos y si usted se encuentra en la misma situación puede llamar al teléfono 1-800-593-8222 para obtener más información.
EN FOTOS: Una deportación de ICE, paso a paso
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Esta furgoneta Dodge Grand Caravan del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) lleva a dos inmigrantes detenidos durante una deportación que realiza ICE en San Diego todas las tardes después de que acuden a una corte de inmigración. Almudena Toral/Univision Digital
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El carro tiene rejas por dentro y cristales polarizados. Si uno no se fija en la matrícula, que dice DHS, luce como un auto cualquiera. Toma el desvío de la última salida de Estados Unidos y se dirige a la frontera entre San Diego (EEUU) y Tijuana (México). Almudena Toral/Univision Digital
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Al llegar al Instituto Nacional de Migración mexicano, los dos agentes de ICE que acompañan a los dos detenidos abren y cierran tres rejas para acceder a la antesala de la puerta directa con México. La primera verja da acceso a una zona aislada por donde se alejan de una carretera comercial, la segunda da paso a un camino de tierra desde donde se ve una bandera mexicana gigante de fondo, y la tercera, la que se observa en esta fotografía, da acceso a un cuadrilátero vallado por los cuatro lados que tiene una puerta compartida con México. Almudena Toral/Univision Digital
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Dos policías de ICE vigilan a los dos detenidos mientras esperan que los oficiales mexicanos abran la puerta por donde se realizará la deportación. Ambos detenidos llevan cadenas que los amarran desde su cintura y terminan con unas esposas en sus manos. La espera dura unos quince minutos. Almudena Toral/Univision Digital
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La sombra de un policía de ICE se proyecta en el piso del lugar. La frontera de San Diego-Tijuana es una de las dos que realiza más deportaciones. Tamaulipas y Tijuana reciben a 70% de los deportados desde Estados Unidos. Almudena Toral/Univision Digital
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Uno de los agentes de ICE desencadena al primer inmigrante que será deportado. Posteriormente lo escolta hasta la puerta de entrada a México, donde un agente de migración mexicano le hará preguntas sobre su salud e identidad. Almudena Toral/Univision Digital
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Cuando el primer inmigrante ha cruzado la puerta hacia México, el agente de ICE desencadena al segundo inmigrante. Almudena Toral/Univision Digital
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El agente federal de migración de México, vestido de marrón, los recibe y les hace varias preguntas a los inmigrantes antes de dejarlos entrar al país: su nombre, edad, estado de salud, si son mexicanos y de qué parte del país. Anota las respuestas en una carpeta. Almudena Toral/Univision Digital
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El detenido cruza de Estados Unidos a México. En el Instituto Nacional de Migración mexicano les entregan un sobre con una “constancia de recepción de mexicanos repatriados” y una póliza de seguros, que les provee asistencia y medicinas por los tres años siguientes a su repatriación. Almudena Toral/Univision Digital
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Los agentes de ICE se retiran cerrando todas las verjas y puertas a su paso. Almudena Toral/Univision Digital
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Los deportados aparecen por el puerto fronterizo El Chaparral en Tijuana, México. Llevan puesta la ropa con la que les detuvieron y, en la mayoría de los casos, ninguna otra pertenencia ni dinero. Al llegar aquí deben averiguar dónde están y cómo encontrar medio de transporte para reunirse con sus familias. Almudena Toral/Univision Digital
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Uno de los deportados, Antonio Martínez-Arreguín, muestra su “constancia de recepción de mexicanos repatriados” cerca de El Chaparral, antes de emprender la caminata de horas para intentar llegar a casa de un primo. La constancia le sirve, hasta que pueda tramitar sus documentos, para identificarse como ciudadano de México. No tiene dinero, teléfono ni documentos. Almudena Toral/Univision Digital
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Antonio Martínez-Arreguín, recién deportado, camina en Tijuana. “Ha cambiado mucho…
Acá hay un puente, se me hace…”, dice. Deambula intentando orientarse: “¡Aquí antes había un McDonalds!”. Para llegar a casa de su primo cruzará una autopista y un río. Tras un mes recuperándose y ahorrando algo de dinero en México, piensa cruzar de nuevo a Estados Unidos. Allí está parte de su familia –y puede ganar $1,000 por semana en vez de $60. Almudena Toral/Univision Digital