Una corte estatal ordenó que la Prisión de San Quintín libere o transfiere a la mitad de los internos debido al riesgo de que un brote de coronavirus adentro de las instalaciones se continúe propagando. Las acciones afectarían a cerca de 1,700 internos adentro de la prisión.
La Corte del Primer Distrito en San Francisco falló contra el Departamento de Correccionales y Rehabilitación (CDCR), la agencia estatal que administra las prisiones, y el alcaide de San Quintín Ron Broomfield.
La decisión llega después de que más de 2,200 internos de la prisión dieron positivo, incluyendo 28 que murieron por la enfermedad. Además, casi 300 empleados se han contagiado, y uno ha muerto a causa del virus. El fallo emitido este martes por la corte llama al brote "el peor desastre epidemiólogo en la historia de correccionales en California".
La corte de apelaciones ordena a CDCR reducir un 50 por ciento la población de internos en comparación con lo que era en junio de 2020, lo cual fue alrededor de 3,400 personas. La reducción de la población fue recomendada por oficiales de salud que visitaron las instalaciones durante el verano.
En esa revisión, oficiales encontraron "baja ventilación, convivencia cercana, y sanitación no adecuado, además de citar que alrededoor de 1,400 internos tenían al menos un factor que presentaba un riesgo elevado de contraer el coronavirus, como su edad o debilidad.
La reducción de la población de internos podría hacerse via libertad condicional para aquellos que ya sobrepasaron la sentencia mínima ordenada por su sentencia, o el transferir a personas a otras prisiones para que el número de internos en San Quintín no pase de los 1,775, ordenó la corte. Los internos mayores de 60 años serían la prioridad para ser removidos de las instalaciones, dijo la corte.
Las cárceles y prisiones de California han reportado varios brotes significativos, y en algunas ocasiones esto ha llevado a la liberación temprana de internos, mayormente los que no fueron acusados o sentenciados por crímenes agresivos.
Activistas, políticos y familiares se unieron para pedir la liberación de presos de San Quintín
Estos reos se salvaron de ser ejecutados en el "Pabellón de la Muerte" pero el coronavirus los mató
Coronavirus Cases Surge To Over A Thousand At San Quentin Prison
El
brote de coronavirus en la prisión de San Quintín ha puesto en estado de alerta al sistema de correccionales, los funcionarios de salud del
Área de la Bahía y la administración estatal, quienes en conjunto trabajan a marchas forzadas en un plan para contener la propagación de la enfermedad entre reclusos y empleados del centro penitenciario.
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Virus Outbreak San Quentin
En las últimas semanas el brote de covid-19 en la cárcel ubicada al norte de San Francisco ha infectado a más de 2,000 reos, para convertirlo no solo en el peor de todo California sino en uno de los más graves de todo el sistema penitenciario de Estados Unidos, tan peligroso que expertos de salud de la Universidad de California lo describieron como “
catastrófico para la población carcelaria” .
Eric Risberg/AP
One-Third Of Prisoners At San Quentin Prison Have Coronavirus
Expertos en salud de la Universidad de California que recientemente visitaron el centro penitenciario dejaron una advertencia sobre la necesidad inmediata de
reducir la población carcelaria a la mitad si se quiere evitar un “brote catastrófico” de covid-19. Actualmente a los enfermos los aislan en carpas ubicadas en el patio de la correcional.
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Troy A. Ashmus, de 58 años, murió en un hospital del Área de la Bahía al que fue trasladado por complicaciones derivadas el coronavirus. Asmus fue sentenciado a la pena de muerte en 1986 por homicidio en primer grado, violación y sodomía contra una víctima menor de 14 años.
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Joseph Safarino Córdova, de 75 años, murió en la prisión de San Quintín el 1 de julio. La causa de su muerte no ha sido determinada, pero sin señales de trauma, todo indica que murió debido a una infección de coronavirus. Córdova fue condenado a muerte en 2007 por la violación y homicidio de una niña de 8 años en San Pablo.
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Dewayne Michael Carey, de 59 años, falleció el 4 de julio en un hospital del Área de la Bahía por complicaciones originadas de una infección de coronavirus. Carey fue sentenciado a la pena capital en 1996 por homicidio en primer grado y trasladado de Los Ángeles a la cárcel de San Quintín.
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Manuel Machado Álvarez, de 59 años, murió el 3 de julio en un hospital de la Bahía de San Francisco debido a complicaciones derivadas de una infección de covid-19. Machado recibió la pena máxima en 1989 por homicidio en primer grado, violación y robo de vehículo cometidos en Sacramento dos años antes.
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Scott Thomas Erskine, de 57 años, murió el 3 de julio en un hospital de la Bahía de San Francisco debido a complicaciones derivadas de una infección de covid-19. Erskine fue condena a muerte en el 2004 por el homicidio en 1993 de dos niños de 13 y 9 años, sin embargo, desde 1994 enfrentaba una pena de 70 años por violación y posesión de arma de fuego.
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Richard Eugene Stitely, de 71 años, fue encontrado muerto en su celda de la cárcel de San Quintín el 24 de junio. La causa de su deceso está bajo investigació, pero apunta a que fue víctima del brote de coronavirus. Stitely recibió la pena máxima en 1990 por violación y homicidio.
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David Reed, de 60 años, murió en un hospital del Área de la Bahía el 7 de julio debido a complicaciones derivadas de la infección de covid-19 que contrajó dentro de la cárcel de San Quintín. Reed fue condenado a la pena capital en 2011 por homicidio en primer grado y asalto con un arma letal.
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John Beames, de 67 años, murió el 21 de julio en un hospital de la Bahía de San Francisco al que fue trasladado cuando el cuadro de coronavirus que padecía empeoró. Beames estaba en el "Pabellón de la Muerte" desde 1995 y fue sentenciado a morir ejecutado por un homicidio en primer grado.
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